martes, 15 de septiembre de 2009

Entrevista a Fernando Botero

Hacer visible lo invisible. Abu Ghraib, por Fernando Botero.

Íntimamente crítica y feroz es la mirada que lanza el pintor y escultor colombiano Fernando Botero sobre Abu Ghraib y las torturas y violaciones infligidas en esa cárcel iraquí por el ejército estadounidense. En entrevista exclusiva, el maestro Botero, desde sus estudios en París, explica a Radio Nederland que la serie Abu Ghraib tiene su semilla en la indignación e ira que le provocaron las imágenes y artículos escritos sobre el horror que allí tuvo lugar.
Compuesta por más de cincuenta cuadros, la serie concebida por el maestro colombiano incluye dos enormes trípticos, tres pinturas de gran tamaño y decenas de dibujos medianos. Ésta vez, las obesas y voluptuosas figuras de la mano de Botero son las que expresan con toda su violencia la escuela de deshumanización en la que se transformó la cárcel de Abu Ghraib: perros abalanzándose sobre los prisioneros; sargentos orinando sobre los detenidos; detenidos golpeados e insultados; vejaciones y abusos sexuales. Botero --y qué duda cabe-- ha legado a la historia una nueva lectura de la infamia del ser humano.

Pregunta: Cada uno de los cuadros de esta serie contiene la ira que lo llevaron a abordar el tema de los abusos y torturas cometidos en la cárcel de Abu Ghraib. ¿Puede describir lo que sintió cuando por vez primera vio las fotografías e imágenes de estos abusos?
Respuesta: Mi indignación fue absoluta. El mundo entero se horrorizó al ver las fotos que fueron publicadas y al leer los textos que fueron escritos para describir las torturas practicadas en la cárcel de Abu Ghraib. Personalmente asumí el tema de forma obsesiva. Desde el primer momento quise conocer todos los detalles de los abusos que me escandalizaron. Meses más tarde, viajando en un avión, leí una nueva crónica sobre el tema. Le dije a la azafata que me facilitara papel. En ese momento nacieron los primeros bocetos, de forma rápida. La verdad es que no pude contener la ira que tenía. Una vez en París, trabajé en unos dibujos más controlados. Luego vinieron las pinturas al óleo. El origen de esta serie fue la indignación que me produjeron los escándalos y barbarie de la cárcel de Abu Ghraib.

P: ¿ El hecho de que fuesen las tropas de Estados Unidos las responsables de los abusos cometidos en Abu Ghraib, alimentó aún más su necesidad de retratar este horror por tratarse del país que dice representar los mejores valores y tradiciones de Occidente y el mundo entero?
R: Exactamente. Estados Unidos sólo se presenta como el país de la compasión y de la civilización. En los últimos años, la violencia en el mundo registra varias y muy fuertes manifestaciones. Fíjese en Ruanda y Colombia, donde la violencia nace de la ignorancia, de la falta de educación y acaso de la injusticia social. Pero las torturas de Abu Ghraib son más perversas porque fueron ejecutadas por la armada más grande y poderosa del mundo, por gente bien educada. Entonces nos enfrentamos a otra dimensión de la violencia, cuando ésta se ejecuta fríamente, desde las bases de la cultura y la educación, lo cual es algo muy distinto a la violencia primitiva que se registra en los países africanos o en América Latina.
P: El horror es un leviatán que en su constante alimenta la ira. ¿Qué hace el horror de Abu Ghraib distinto a los otros horrores que se exponen en las galerías del ser humano?
R: Muchas veces se han presentado pintores que han mostrado aspectos dramáticos de la existencia, de la angustia de vivir, de la cuestión metafísica, pero al final, se trata de problemas psicológicos de cada pintor, como en el caso de Francis Bacon. En el caso de Abu Ghraib, la inspiración viene de un hecho concreto que está revelado por los mismos norteamericanos; se les debe dar crédito por la libertad de prensa y expresión que existe en Estados Unidos. No se trata del primer caso, es decir, de una angustia existencial de Fernando Botero. Va más allá: es una ira que me nace y que expreso gracias a los medios pictóricos. Tenía capacidad de hacer visible lo invisible. Rechacé hacer figuras a partir de las fotografías que se dieron a conocer. Preferí basarme en los textos que fueron escritos para así mostrar aspectos de las torturas en toda su violencia y formas descarnadas.
P: ¿Desde el inicio rechazó basarse en el material fotográfico disponible sobre los abusos de Abu Ghraib?
R: Sí. Comprendí inmediatamente que estando las fotografías, no valía la pena reproducirlas pictóricamente. Por otra parte, el arte tampoco se puede inspirar en fotos. Obviamente que se pueden utilizar para analizar el ambiente general de la prisión. No venía al caso hacer un hiperrealismo basado en las fotos, como lo hacen los llamados fotorealistas. Por otra parte, el pintor tiene la capacidad de hacer visible lo invisible. El fotógrafo no siempre puede estar en el momento en que suceden las cosas. Un pintor puede visualizar cuando sucede el acontecimiento, es decir, se permite estar allí. Yo presenté muchos aspectos de la prisión porque los leí. Logré visualizar cómo es que había sucedido todo. Es una fuerza que tiene la pintura y que en la mayoría de los casos no tiene la fotografía.
P: ¿Tiene el horror una poética artística?
R: En el drama existe una belleza estética. Hay muchos artistas que fueron exclusivamente dramáticos y son considerados los más grandes de la historia. Un caso es Mathias Goeritz Gal con sus famosas crucifixiones. Los esperpentos y figuras dramáticas de Hans Baldung. También están los cuadros negros de Goya. Hay muchísimas obras de una gran belleza poética y estética inspiradas en el horror. La diferencia es que el arte se hizo, en su grueso, inspirado en temas más bien amables. He visto miles de obras impresionistas, pero nunca he visto un solo cuadro negativo, dramático o triste que sea impresionista. En general, siempre se muestran aspectos positivos de la vida. Si uno se remonta a la historia y se encuentra a Tiziano, o Velázquez, verá que son pintores que se dedicaban a exaltar la vida y su belleza. El drama sería la excepción en la historia del arte.

P: Pero este drama, esta tragedia --la violencia en Colombia y las torturas de Abu Ghraib-- lo hacen a Ud., como artista, pensar diferente. ¿Son estas tragedias y hechos lo que le hacen, como pintor y escultor, revaluar siempre las ideas que alimentan su trabajo?
R: Siempre creí y prediqué que el arte se hizo sobre temas más bien amables, lo cual es cierto. Sin embargo, ante ciertos horrores como los que se viven en Colombia o los que se produjeron en Iraq, uno tiene que repensar las cosas. Como artista, concluyo que no me puedo quedar callado y ser indiferente ante lo que he visto. Necesito expresar la ira que siento de forma pictórica.
P: Es interesante anotar que la lectura plástica más dramática y profunda de los crímenes cometidos en Abu Ghraib venga de Fernando Botero y no de un pintor o escultor norteamericano. ¿Por qué razón los artistas estadounidenses, en su grueso y gran mayoría, no han sabido expresar esa ira contra el horror que a Ud. lo ha marcado?
R: Efectivamente es interesante comprobar lo que Ud. dice. Ningún pintor ni artista norteamericano ha podido expresar el horror de Iraq y en lo concreto, los abusos cometidos en la cárcel de Abu Ghraib. Más que a nadie a ellos les corresponde hacerlo. Una de las principales causas del por qué no lo han podido hacer, radica en el hecho de que una buena parte de los artistas norteamericanos son abstractos o conceptuales, y eso limita enormemente la capacidad de expresar algo concreto y feroz ante situaciones como la de Abu Ghraib. Como Ud. sabe el arte abstracto es inminentemente decorativo. Tras la guerra de Vietnam no hubo ningún pintor norteamericano que dejara algo de importancia sobre ese trauma. Si bien hubo películas e infinidad de libros, no se recuerda ningún sólo cuadro. Lo mismo sucede con las torturas de Abu Ghraib: ningún pintor norteamericano ha sabido abordar el tema. También encuentra Ud. en Estados Unidos que actualmente hay demasiados decoradores metidos a pintores. Importa más la elegancia de la expresión que la expresión de un aspecto de la vida, terrible y doloroso.
P: ¿ Si cada vez se siente Ud. más sensible a la injusticia, quiere decir que la injusticia contra el sur humano ha alcanzado niveles difíciles de concebir en este nuevo siglo que se prometía lleno de luces y de pocos desaciertos?
R: Debo decir que la injusticia está por todas partes y es algo que provoca un gran efecto en un artista. Cuando hay una injusticia de tal magnitud, uno siente gran repulsión y deseos de sacar algo en contra. Era difícil imaginar que el siglo que prometía el pleno desarrollo del ser humano, haya empezado con los abusos cometidos y torturas inflingidas en la cárcel de Abu Ghraib y con la guerra de Iraq.

P: Si el arte es un testimonio que prevalece en el tiempo, ¿por qué decir que el arte es casi inofensivo frente a hechos como los ocurridos en Iraq?
R: El arte, cuando se produce, es arte y no más. Es muy poco lo que puede hacer el arte en su momento de creación. Por ejemplo, Guernica era una decoración más del Pabellón Español en el año de 1936 cuando estalló la guerra de España. Pero el Guernica adquirió una enorme dimensión con el tiempo, como una acusación permanente contra los bombardeos a Guernica que hicieron los alemanes. Total que el arte adquiere una capacidad tremenda de acusación con el tiempo. En el momento no logra cambiar nada. Pero deja un testimonio, una terrible acusación. Es ahí donde radica la fuerza del arte, en el factor tiempo. Es decir, cuando todo desaparece, el arte empieza a surgir.
P: ¿A qué punto influyen maestros como Goya y Jorun Bosch en la concepción suya del horror y de la ira?
R: Goya y Bosch son artistas que conozco profundamente. Son artistas que me han nutrido a lo largo de toda mi vida. En el caso la pintura española, como Ud. sabe, la he estudiado muy cuidadosamente. Puede ser que llevo la escuela española en mi sangre desde hace mucho tiempo, pero sinceramente, ni miré a los maestros para lograr la serie de Abu Ghraib. Todo era evidente y claro: los excesos, los abusos, los norteamericanos, la violencia. Solamente había que dejarse ir para lograr esas imágenes que esbocé en un avión. Me salía de la sangre, del corazón.
P: Ud. elogió la libertad de prensa y expresión que existe en Estados Unidos. ¿Piensa que esa misma libertad de expresión le permitirá exponer la serie Abu Ghraib en territorio norteamericano?
R: Yo quisiera y me encantaría que un museo norteamericano me prestara sus salones y me invitara a exponer estas obras. Es ese país donde más se deben ver. No sé si me invitarán, pero ese es mi gran deseo. La serie Abu Ghraib será expuesta, primero, en Roma, luego en Alemania y en Atenas. Bienvenida es la iniciativa norteamericana que quiera acoger esta serie.
P: De alguna forma quien contempla estos cuadros y dibujos se encuentra con un alto en el camino en la autopista del horror al que nos enfrentamos a diario. La violencia se ha vuelto tan cotidiana que ya ni siquiera nos detenemos a pensar en ella. ¿Podemos decir que Ud. lo que ha hecho, es retratar la deshumanización de nuestra época?
R: Sí, la violencia se ha vuelto demasiado cotidiana. Sin embargo, por tratarse de Estados Unidos, los abusos de Abu Ghraib provocaron un choque a nivel mundial. Hacía mucho tiempo que no se producía un impacto de tales dimensiones. No dudo que el recuerdo de la guerra de Iraq serán los abusos de Abu Ghraib, una verdadera escuela de terror. Es la barbarie, la tortura, la absoluta pérdida de valores, la descarada deshumanización de nuestro ser: una realidad aterradora.

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Reflexion del libro de Susan Sontag

Me gusto mucho el libro de Susan Sontag, es reflexivo e interesante, yo diria muy rico en conocimientos.
Cuenta una realidad que muchos trataron de esconder por muchos años, que una fotografia vale mas, porque nos queda retenida en la memoria.
La importancia de ser espectador de estas fotografias, que tienen un valor diferente de lo comunicacional o tradicional, porque no es comun ver este tipo de imagenes con tanto morvo, que las fotografias lo vuelve real, para aquellos que como espectadores les interesa el tema y completa la imagen.
Tambien me gusto la diferencia que hace de una pintura y la fotografia; ya que en la pintura se podria encontrar lo bello, porque si fue siendo una pintura, un paisaje, en cambio en la fotografia cuenta el momento, la imagen captada en ese instante, en donde me parece imposible captar lo bello, muestra una profunda conmocion.

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